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CRISIS ACTUAL DE LA ECONOMIA VENEZOLANA, PROPUESTA PARA UNA NUEVA POLITICA ECONOMICA AL CORTO PLAZO

PROBLEMA: CRISIS ECONOMICA ACTUAL EN LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

 

ANTECEDENTES DE LA CRISIS ACTUAL

 

Venezuela es conocida como un país productor de materias primas, en especial petróleo y gas natural. En este contexto, y dada la fuerte caída de los precios del petróleo en el ultimo trimestre del año 2014, produjo una caída de los ingresos petroleros en 2015-2016,  además de las fuertes obligaciones financieras y petroleras, la escasa disponibilidad de divisas bajo un régimen cambiario oficial (tres tipos de tasa de cambio) muy limitado, sumado a esto, la expansión del gasto público anunciada por el actual gobierno, no puede sino aumentar la liquidez en manos del público y la presión sobre la nueva tasa de cambio vía casas de bolsa y el mercado paralelo (Black Market) a todo esto se le suma un ajuste del salario mínimo en 100%, a partir del pasado mes de enero 2017, es insuficiente, y ocurre en medio de presiones que elevaran la inflación por encima de 700% anual; y donde los anuncios hechos por los personeros oficiales en el ámbito económico del actual gobierno están lejos de constituir un verdadero plan coherente y creíble para estabilizar la economía venezolana y sentar las bases para su recuperación.

 

En este sentido, y para contextualizar el análisis en torno la economía venezolana con la finalidad de formular un conjuntos de propuestas para una política económica de recuperación al corto plazo,  partiré de los siguientes argumentos:

 

Primero: Los grandes problemas económicos de Venezuela eran graves antes de la caída de los precios del petróleo.

 

Segundo: deficiente gestión de la política económica del actual gobierno 2012-2016 ante la inminente crisis económica que impactaría al país en el año 2017

 

 

Argumento 1: Los problemas económicos del país vienen manifestándose desde la gestión del  anterior gobierno de cohorte socialista, en una cada vez mayor dependencia del petróleo y del endeudamiento público, mientras la inflación se elevaba y se acumulaban grandes distorsiones; el impacto negativo sobre la población pudo ser compensado por varios años, con grandes transferencias de recursos a través de las llamadas “Misiones Sociales” dirigida principalmente a los sectores de bajos ingresos desde 2004; e importaciones de alimentos y otros bienes, vendidos a precios subsidiados. Adicional a lo anterior se mantuvo la moneda (el bolívar) sobrevaluado para aumentar el impacto de la red de beneficios sociales, junto a los controles de precio y cambio, para también mantener los subsidios explícitos o implícitos, se causaron grandes desequilibrios económicos que llevaron a un acelerado endeudamiento público, el reemplazo gradual de la producción  nacional de alimentos y toda clase de bienes de consumo, insumos y bienes de capital, por importaciones, más baratas a la tasa de cambio sobrevaluada.

 

Esta breve argumentación se basa en los siguientes problemas de índole económica:

 

1.1.  La expansión fiscal, dentro y fuera del presupuesto nacional, y los grandes déficits de sector público son el problema primario que induce a mayores desequilibrios monetarios y cambiarios que han sido cubiertas en gran medida con el financiamiento monetario provisto por un debilitado Banco Central de Venezuela, con su Directorio recibiendo instrucciones directas del Gobierno de turno.

 

1.2.  A nuestra empresa estatal petrolera, Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA), se la ha colocado en una situación de vulnerabilidad financiera operacional ( PROBLEMAS DE FLUJO DE CAJA) Dado a la sistemática extracción de sus propios recursos financieros por parte del Gobierno de turno, más allá de los impuestos y regalías que PDVSA aporta a la hacienda pública señalados en la ley, como los endeudamientos para fines distintos a sus actividades primarias (exploración, explotación, refinación comercio y suministros)  y los compromisos asumidos por la República ante los prestamos de China, y financiamiento de suministro de crudo a condiciones preferenciales a los países que conforman Petrocaribe, y especialmente a la República de Cuba.

 

1.3. El endeudamiento público creció en forma acelerada desde el año 2005, a pesar del alza sostenida del precio del petróleo desde el año 2003. El Gobierno anterior y el actual han usado todos los posibles medios de contraer deuda por plazos a 10 años. En el caso de las leyes de endeudamiento del Gobierno Central, que es una parte de la masiva acumulación de deuda pública,  del saldo de la deuda interna y externa en dólares, estimada en unos US$150.000 millones a finales de 2014, sólo un 25% se destinó a proyectos de inversión; el resto fue usada en restructuración financiera, servicio de deuda y gestión fiscal.

 

1.4. Las cifras anteriores de deuda pública no incluyen la deuda comercial, en divisas y bolívares, del Gobierno Central y PDVSA con contratistas y proveedores, ni las obligaciones de suministro de divisas por la Comisión Administradora de Divisas (CADIVI) con el sector privado venezolano y empresas extranjeras residentes en el país, que a su vez tiene deudas contraídas con sus casas matrices o proveedores internacionales, estimadas en US$21.200 millones (incluye deuda comercial por importaciones, servicios, dividendos aprobados y dividendos retenidos a socios de empresas petroleras mixtas). La deuda de PDVSA con sus contratistas y proveedores era de US$21.404 millones a finales del 2013; además de deudas indirectas a través de las empresas mixtas, estimadas en US$12.000 millones, con sus socios (dividendos retenidos) y contratistas.

 

1.5. La política monetaria del Banco Central de Venezuela (BCV) fue desviada del objetivo constitucional de la estabilidad de precios y manejo responsable de las reservas internacionales. El control gubernamental del BCV, obviando las razones de su autonomía establecida en la Carta Magna,  es el origen de la falta de reservas internacionales que ahora padecemos en el año 2017,  y del acelerado crecimiento de la liquidez monetaria en manos del público “bolívares sin respaldo” fabricados por esté ente emisor.

 

1.6. Un nefasto régimen de control de cambio de divisas, ahora con múltiples (3) tipos de cambio, instaurado en forma temporal en 2003 para enfrentar la caída en reservas internacionales, fue convertido en un sistema permanente de asignación de divisas, con todas las distorsiones económicas que esto causa, como la persistente sobrevaluación de la tasa de cambio oficial, que condujo a mayores importaciones y a la pérdida de valor del bolívar ante el dólar en el mercado no oficial.

 

1.7. En enero de 2007, el gobierno de la época anunció luego de su reelección que Venezuela se dirigía a una transición hacia un modelo económico denominado “el socialismo del siglo XXI” Este modelo, que debió conducir el desarrollo económico en base a una  visión progresista y teóricamente orientado al equilibrio de la redistribución equitativa de la riqueza, mejorar la calidad de los servicios públicos ( Salud, Educación, Derechos Civiles y Ciudadanos) mejora progresiva del parque productivo nacional público y privado en torno a los mercados internacionales comunes de sur América y el caribe, así como la autosuficiencia del mercado interno de bienes, servicios y alimentos; Fue distorsionado y amalgamado a una  concepción socialista-marxista, previa a la caída del muro de Berlín, cuyo fin de expropiar y confiscar a varias empresas nacionales e internacionales; y ampliar las facultades del Gobierno para ejercer controles de precios, de ganancias y sobre la distribución de bienes de producción privada en el territorio nacional, genero una creciente falta de inversión oportuna, incremento de riesgo país y fallas en la prestación de los servicios y producción de bienes nacionales.

 

 

Argumento 2: Todas las dificultades económicas resumidas anteriormente, donde se  podrían agregar una serie de problemas sectoriales adicionales, afectados por el marco de política económica analizado, son previas a la aguda caída de los precios del petróleo. En junio  de 2014 el precio de la canasta de exportación de crudos y productos petroleros venezolana era de 99,11 $/barril; para la primera quincena de enero 2015 fue de 41,33 $/barril. Una caída de 58,3% en algo más de 6 meses. El excedente de oferta petrolera en la economía mundial se irá moderando con la disminución del precio del crudo, el cual todavía no encuentra un punto de equilibrio; pero el débil crecimiento de la demanda mundial, lleva a pensar que será un proceso prolongado, quizás de un par de años, antes que el crudo vuelva a elevar el precio de Venezuela por encima de los 50 a 70 $/barril.

 

Una vez visto el escenario del mercado petrolero, nos encontramos con un BCV con  reservas internacionales insuficientes, US$10.750 millones al 15 de enero pasado, que incluyen ahora, desde el cuarto trimestre 2014, activos de reserva no convencionales, Venezuela no puede cubrir una caída del ingreso petrolero que en 2017 puede ser de US$35.500 millones, una cifra equivalente al 50% del año anterior, bajo un escenario conservador.  No se puede descartar que el crudo venezolano caiga por algunos meses a un nivel de 30 $/barril, lo cual bajaría el precio promedio del año a menos de los 46 $/barril estimados aquí. En este escenario conservador, todos los compromisos financieros descritos y las importaciones de crudo, combustible y equipos por parte de PDVSA, requeriría más de 2/3 de los disminuidos ingresos por exportación petrolera de 2016. Esta situación constituye una crisis de balanza de pagos (crisis cambiaria) sin precedentes, por la magnitud de obligaciones financieras adquiridos por los Gobiernos de turno y la onerosa factura de importaciones de crudo y productos por parte de PDVSA.

 

Las estimaciones del impacto sobre la balanza de pagos, en el contexto anterior, son realmente dramáticas. En 2012 los ingresos por exportaciones petroleras fueron de $93.569 millones con un precio promedio de exportación de Venezuela de 103,42 $/barril; En 2013, según cifras del Ministerio de Energía y Petróleo provistas al BCV, bajaron a US$85.603 millones, aunque la data de comercio internacional indica que debió estar cercano a los US$81.000 millones. En 2014 se estima que los ingresos brutos por exportaciones cayeron a US$71.500 millones; y para el 2015, con el crudo venezolano en un promedio de 46 dólares (11.3% más alto que el precio en lo que va de año), las exportaciones petroleras,  llegarían a un estimado de US$35.500 millones.

 

En 2016-17, como se señaló antes, no se prevé un flujo de divisas petroleras suficientes para pagar por las importaciones públicas y privadas necesarias, luego de cubrir las pesadas obligaciones financieras adquiridas; y por lo tanto se trata de una muy severa crisis de balanza de pagos, sin precedentes en la historia de Venezuela, que exige un cambio coherente de política económica y buscar financiar un déficit de más de US$35.000 millones. Adicional a lo anterior debemos sumas la caída de la actividad económica, PIB, en el primer semestre del año, previo a la caída del precio del crudo, fue, según cifras del BCV, de -4.9%, con un desplome de dos dígitos en manufactura, comercio y construcción (-11,7%, 11,5 y -10%, respectivamente); y el PIB se redujo en 2.3% en el tercer trimestre del 2014. A pesar del peso que estos sectores tienen en términos de empleo, las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que no se elevó el desempleo. El Directorio del BCV ha venido ejerciendo presión sobre los profesionales que se encargan de las mediciones de inflación, actividad económica (PIB) y balanza de pagos. En este sentido se ha detectado que las cifras del sector público provistas a las unidades de estadísticas del BCV se han manipulado en los últimos años con el fin de atenuar los resultados económicos negativos del actual gobierno.

 

PROPUESTA DE POLITICA ECONOMICA PARA SUPERAR LA CRISIS ECONOMICA ACTUAL AL CORTO Y MEDIANO PLAZO.

 

A pesar de tener unos escenarios adversos desde el punto de vista de política económica, descritas brevemente en los antecedentes, me atrevería a proponer las siguientes acciones que podrían dar un giro a la política económica del país ante la eminente crisis que hemos vivido en lo que va de año 2017, y que pudiéramos aplicar al corto y mediano plazo:

 

1. - Establecer un nuevo proceso presupuestario ordenado, con el objetivo de reducir el déficit del sector público. Este último debe apuntar a estar entre un 2 y 4% del PIB en un plazo de dos años; y en un año de aguda caída del ingreso petrolero se debe establecer una meta transitoria más alta, aunque acorde con un programa macroeconómico y financiero de acciones coordinadas. Con más de 1.200 empresas estatales y nacionalizadas, casi todas con grandes problemas financieros y operacionales, además de cientos de entes públicos, esta tarea constituye un desafío a una forma de dirigir el gasto público, guiado por objetivos políticos-electorales. Se debe cumplir con el artículo 314 de la Constitución que establece que no habrá gasto público fuera del Presupuesto Nacional y suspender los fondos extra-presupuestarios de gasto discrecional. El énfasis en gasto social y en dar acceso a alimentos y medicamentos a la población de menores de recursos se debe mantener, pero usando ahora mercados funcionales y acuerdos con el sector privado, en vez de un aparato burocrático propenso a la corrupción y que facilita la existencia de mercados negros y, además, se enriquece junto a particulares con el contrabando.

 

2.- Operaciones de pasivos que permitan mejorar y reducir el perfil de vencimientos de  la deuda externa de la República y PDVSA, además de revisar o suspender otras facilidades crediticias recibidas o provistas a otros países, dentro de un plan de reformas y nueva política económica. De otro modo se corre el riesgo de incumplir con esos compromisos financieros. Las deudas comerciales del sector público y privado, que se compruebe que son legítimas, deben también ser parte de la negociación con los acreedores en el nuevo contexto de cambios económicos. El país requiere de financiamiento externo en montos muy importantes, dentro de un plan de reordenamiento del perfil de pagos de la deuda financiera, lo cual debe contribuir para dar sustento al nuevo régimen cambiario, dentro de un cambio de orientación económica, distante del manejo descrito hasta ahora; manteniendo el objetivo de un desarrollo económico de largo plazo y diversificación de la base exportadora de Venezuela.

 

3.- Rescatar la autonomía del Banco Central de Venezuela (BCV) con el nombramiento de un Directorio calificado que no esté sometido a las directrices del Gobierno de turno. El financiamiento monetario de más de dos tercios del déficit del sector público y la transferencia de reservas internacionales al FONDEN deben ser suspendidas, dentro de una programación macroeconómica coordinada con el Ministerio de Finanzas y PDVSA.

 

4.- Aunque no vaya a recibir recursos de las exportaciones petroleras en los primeros años, mientras se atienden diversos problemas económicos y financieros, se debe crear un nuevo Fondo de Estabilización Macroeconómica, que comience a operar al momento de la estabilidad del ingreso petrolero, al momento de recuperarse lo precios internacionales, lo cual se estima que sucederá para el año 2018-19.

 

5.- Desmontar el régimen de control de cambio, como objetivo central dentro del plan económico – fiscal, monetario, financiero – para lo cual es fundamental crear las condiciones económicas y sociales para mejorar la producción, distribución y comercio de bienes y servicios. Esta es una tarea compleja que exige fortalecer las reservas internacionales y coordinar con el sector privado para un proceso gradual de desmontaje de los controles de precios, hasta llegar a una situación de estabilidad, en un plazo a establecer, donde los mercados puedan volver a operar, en un mejor ambiente económico con una tasa de inflación disminuyendo rápidamente.

 

6.- Diseñar políticas sectoriales en el contexto de los cambios de la política económica y petrolera del país, para así estimular la recuperación económica y mayor productividad laboral en los sector agrícola, manufacturero, minero, construcción, turismo. Los trabajadores venezolanos se beneficiarán directamente de la recuperación sólida de los sectores económicos ahora deprimidos, con más bajas tasas de inflación, mejores salarios reales y generación de nuevos empleos. El capital privado venezolano, que ahora invierte en varios países del mundo podrá volver a ver a Venezuela y ayudar mucho a elevar la inversión privada y las reservas internacionales, al percibir al país como una economía en vías de estabilizarse y prosperar. Se deben continuar con las obras de infraestructura que estén en marcha; y con apoyo de organismo multilaterales avanzar en la modernización de la infraestructura física y de servicios públicos.

 

7.- Ejecutar de inmediato un plan de reorganización y saneamiento financiero de PDVSA, dentro del contexto de un nuevo plan económico, para iniciar la recuperación y elevación de la capacidad de exploración, producción y exportación petróleo y productos derivados, propia y desde de las empresas mixtas y nuestro circuito refinador internacional, dando así, inicio a la política de expansión de la marca PDVSA en los derivados y refinos a precios competitivos en los mercados globales.

 

8.- Desde el punto de vista político económico, es fundamental firmar un nuevo contrato social que involucre todas las partes de la sociedad civil que deben participar en la recuperación de la economía venezolana.

 

Para finalizar, esta crisis económica debe tratarse como una emergencia, y así las instituciones del Estado responsables por su posible ejecución comience a enfrentar este año, con nuevas políticas la estabilidad económica en Venezuela, como la gozan casi todos nuestros países vecinos en América Latina. Ello implica enfrentar un auténtico círculo vicioso de prácticas gubernamentales actuales, incapaces de proveer la estabilidad  macro y microeconómica necesaria, así como a intereses de grupos económicos y la resistencia ideológica dentro del actual Gobierno, muy a pesar del evidente fracaso económico en su gestión.

 

Fuentes de datos : www.bcv.gob.ve ; www.ine.gob.ve ; www.mefbp.gob.ve ; www.cepal.org ; www.imf.org

 

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